La soldadura de materiales metálicos produce regularmente las llamadas salpicaduras de soldadura, partículas metálicas incandescentes que se esparcen sin control por la zona de trabajo. Si estas partículas chocan con componentes o piezas fijas, se enfrían y se adhieren a la superficie. Esta adherencia no sólo provoca contaminación, sino también deficiencias funcionales en el proceso de producción.
Las soldaduras permanentes pueden provocar que los componentes ya no puedan colocarse o retirarse correctamente, sobre todo en el caso de las fijaciones. Las consecuencias son interrupciones de la producción, aumento de los rechazos y costosas medidas de limpieza o mantenimiento.
El uso de cerámicas técnicas de alto rendimiento, como las que ofrece DOCERAM a través de MEGATRON AG, ofrece una solución:
Los materiales cerámicos tienen una tendencia significativamente menor a adherirse que los metales. Las salpicaduras de soldadura apenas se adhieren y a menudo pueden eliminarse sin dejar residuos. Esto minimiza el riesgo de acumulación de soldadura y aumenta de forma sostenible la fiabilidad del proceso.